NOTA DEL DIRECTOR

HA SIDO UN PLACER
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STE número de Cuadernos de ALDEEU es el último que sale bajo nuestra dirección. Causas ajenas a nuestra voluntad han hecho que nuestra dedicación a este menester, que iniciamos con entusiasmo y cariño hace algo más de diez años, culmine con la Asamblea General de ALDEEU de León de Julio de este año. Aunque con un poco de demora, este número, perteneciente a abril de 1996, cae dentro del límite temporal establecido.

Nuestra responsabilidad como director de Cuadernos de ALDEEU empezó con el volumen III, cuyo primer número apareció en marzo de 1987. Desde entonces hemos publicado veinte números, incluyendo el «Suplemento» al vol. X, que contiene los índices de los primeros diez volúmenes de nuestra revista así como de las publicaciones anejas de ALDEEU.

En estos volúmenes han aparecido ciento treinta y dos artículos, siete artículos-reseñas, catorce notas y comentarios, sesenta poemas, una prosa poética, cinco narraciones, ciento una reseñas, tres entrevistas, una encuesta sobre mujeres españolas profesionales residentes en Estados Unidos, una lista de socios de ALDEEU, y seis entregas de un vocabulario filosófico. A eso hay que añadir las notas editoriales con que encabezamos cada número de Cuadernos, y los índices cumulativos, que esperamos ayuden en la consulta de nuestras publicaciones. Un buen número de colaboraciones, me enorgullece decir, fieles testigos de nuestro quehacer y de nuestra presencia en estas tierras.

Continuando, y como culminación del compromiso hasta ahora establecido, Cuadernos de ALDEEU presenta en este número, en distintas secciones del campo del saber, varias muestras del resultado de la dedicación profesional de los miembros de nuestra asociación, así como un buen ejemplo de colaboración con otros organismos españoles.

Inicia la sección de «Literatura y ensayo» Miguel Garci-Gómez con un estudio en el que aduce nuevas razones para sustanciar su teoría sobre la triple autoría de La Celestina, teoría ya presentada en su libro Tres autores en «La Celestina»: aplicación de la informática a los estudios literarios, y en otros artículos sobre dicho tema. Ignacio López Calvo compara los poemas que Rafael Alberti y Federico García Lorca escribieron a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías; y Margaritas Lliteras expone los distintos puntos de de vista narrativos encontrados en La Desheredada de Benito Pérez Galdós.

Continúa José Montero examinando el impacto causado por los acontecimientos históricos en Manuel Azaña, según se revela en su obra y en otros escritos sobre el Presidente de la República Española. Por otra parte, Eufemia Sánchez de la Calle analiza la trayectoria literaria del escritor Isaac Montero. Y finaliza esta sección Andrés Villagrá con un extenso estudio biográfico sobre Segundo Serrano Poncela, en el que enfatiza la importancia de la guerra y del exilio en la vida del escritor español.

En la sección «Al habla con el autor», María Melgarejo conversa con el escritor José Agustín sobre la importancia de la cultura popular en la literatura de México, a propósito de su obra Tragicomedia mexicana. Y la creación literaria viene representada por una serie de poemas salidos de la pluma de Antonio Barbagallo y M. Zamora Lloret.

Incorporamos, finalmente, una «Sección especial» dedicada a la «Introducción a las Industrias, Cultura y Arte de la Provincia de Huelva», en la que damos relación de los actos llevados a cabo por la delegación onubense que visitó varias ciudades de Estados Unidos en Abril, tratando temas distintos, desde el aspecto histórico-cultural al artístico y folklórico; del industrial y minero, al gastronómico y al ecológico. Y dada la importancia puesta por esta delegación en el aspecto literario-cultural de la provincia, acompañamos esta relación de un grupo de ponencias sobre Juan Ramón Jiménez, escritor onubense de fama mundial, ganador del Premio Nobel de literatura. Estos artículos, a petición de J. Pindado, han sido compilados por Graciela Palau de Nemes, profesora de la Universidad de Maryland, y están escritos por reconocidos estudiosos de Juan Ramón Jiménez y su obra, como son Carlos Miguel Andrés Gil, Rosa M. Cabrera, Biruté Ciplijauskaité, Georgette Magassy Dorn, Mercedes Juliá, María A. Salgado y la propia profesora Palau de Nemes.

Finalmente, y como es habitual, incluimos unas reseñas sobre libros de reciente publicación que nos han llegado para dicho fin, y que comprenden estudios y ediciones de Los siete libros de la Diana y La desordenada codicia de los bienes ajenos, relatos recientes de Ana María Navales, estudio crítico sobre literatura posmoderna del poder, y sobre el pintor gallego Angel Botello.

Una buena compilación de colaboraciones que, como siempre, nos ha llenado de estímulo y de ánimo. Un buen ejemplo, pensamos, para cerrar este ciclo que iniciamos hace algo más de una década y que, hoy, por razones ajenas a nuestra voluntad nos vemos obligados a terminar. No nos toca juzgar contenidos, pero a nadie se le escapa lo difícil de una adecuada combinación interdisciplinaria, de valores académicos y divulgativos en diferentes ámbitos, además de prestar el vehículo de Cuadernos a la mejor unión profesional.

Diez años que, como en cualquier otra dedicación profesional, han estado llenos de satisfacciones, de anhelos, de —¿cómo no?— alguna que otra noche de insomnio y preocupación. Diez años de relación con impresores, lectores, redactores, ayudantes, y, sobre todo, de colaboradores, verdaderos responsables de la revista, pues la calidad de la misma no es otra que la calidad de los escritos enviados.

Vaya a todos mi profundo agradecimiento por estos diez años y mi sincera aseveración de que, una vez hecho el balance, definitivamente sobresale el aspecto positivo, la gratificación emanada de la relación humana y de tantos testimonios de simpatía y cordialidad. Y, sobre todo, la satisfacción que nos queda de haber realizado un trabajo con entereza y dignidad.

Sólo es mi deseo que Cuadernos siga apareciendo de forma periódica y continuada como lo ha venido haciendo hasta ahora, y que la persona que me sustituya en este quehacer encuentre el estímulo y entusiasmo para llevar a cabo esta labor hasta bien entrado el próximo siglo.

No me queda nada más, pues, sino afirmar, y lo hago con sumo orgullo y sin ambigüedades, que mi dedicación a la Asociación de Licenciados y Doctores Españoles en Estados Unidos durante estos diez años, como Director de Cuadernos de ALDEEU, verdadera e inequívocamente,

¡¡HA SIDO UN GRAN PLACER!!



Juan Fernández Jiménez